Revista No te Olvides. Nº 20.

Revista No te Olvides. Nº 20.

Una revista sobre Memoria.
Realizada por la Asociación de Amigas y Amigos del Mume.

Editorial

Pareciera haber consenso  de que en los últimos dos períodos de gobierno se habría alcanzado una mayor conciencia social sobre el amplio espectro de los derechos de las personas: la protección a los trabajadores, la vivienda digna, la salud, el respeto a las diferencias; las que se concretaron  a través de nuevas legislaciones y/o normativas que los amparan.
Aunque todos los avances sigan resultando insuficientes, la conciencia adquirida en el propio ejercicio de conquistarlos hace más clara la necesidad de su profundización y control, pues no siempre alcanzan a los que menos tienen. Ese papel de control y exigencia es esencial y nos corresponde a todos impulsar nuevas conquistas hasta convertirlas en norma. Pero también seguir peleando por hacerlas efectivas, incluyentes, para que no resulte natural que algunas personas sean vulneradas en sus derechos.
A eso precisamente han apelado las páginas de esta revista desde su nacimiento: a la reflexión y participación, para que los derechos conquistados sean realmente universales.
La elección de la tapa es un ejemplo de cómo en la devastada Palestina, objeto de constantes agresiones, sin agua ni electricidad, con miles de muertos en los bombardeos, sigue habiendo quienes cultivan gestos transformadores.
Esa es la mirada con la que incluimos los artículos de este número.
La discusión y los argumentos sobre por qué no votar la baja (páginas 4-46 y 47) son una oportunidad para reflexionar y sobre todo para alertarnos ante el peligro de un retroceso en la conceptualización de los cuidados y obligaciones que como sociedad debemos a nuestras niñas, niños y adolescentes.
Argumentos que serán inútiles si no se producen profundos cambios en el actual sistema de prisión adolescente, en los proyectos educativos y afectivos, de sostén y maternaje, en el apoyo a los niños y niñas internados en instituciones que evidencian un retraso de decenas de años. Meros depósitos, con lógicas violentas que es imprescindible cambiar.
Hay leyes, hay proyectos y convenios al respecto pero que no se cumplen, , se pierde el control, opera la corrupción y el amiguismo, se niegan los hechos. Al mismo tiempo y paradojalmente se reconoce que nunca antes se invirtió tanto en recursos humanos y mejoras edilicias como en el presente (páginas 5 y 11)
La Justicia tampoco tiene en esta problemática una actuación firme. Los denunciantes no tienen protección para sus denuncias y la ley que ampara a los funcionarios les permite, aún denunciados, permanecer en similares funciones en otros centros. La misma lógica funciona cuando, ante actos de explotación sexual infantil, se excusa al explotador o usuario –que aduce en su defensa no estar informado de la edad de la menor–, se lo libera del proceso, y se hace recaer en las víctimas el peso de la culpa (página 18).
Y las penas parecen menos penas cuando hay un techo donde guarecerse, cuando hay acceso a ese derecho clave de una vivienda digna. Por eso alegra y reconforta  la iniciativa de los vecinos de Las Láminas, en Bella Unión, que cristaliza en la construcción de nuevas viviendas en un proyecto de gestión asociada con el MVOTMA (página 12).

Como ejemplos de caminos perseverantes en la lucha contra la impunidad, también hay buenas noticias: la alegría de los nietos 114 y 115 restituidos en Argentina, Agustín Guido y Ana Libertad, y la propuesta de una Marca de Memoria en el penal de Punta Rieles como forma de testimoniar la presencia de quienes fueron allí presas políticas (páginas 23 y 42).
Como aproximación a la complejidad de la ocupación israelí del territorio palestino, problemática de hondas raíces históricas que sacude hoy al mundo entero, noteolvides seleccionó diversas voces analíticas, en particular las voces de judíos indignados con la belicosidad de Israel contra la población civil palestina, y las reunió en una separata (páginas 25-34).
Los niños, niñas y adolescentes, palestinos, sirios o uruguayos, quienes deberían ser los destinatarios privilegiados de los mejores proyectos y sueños de la humanidad y de las políticas de gobiernos, aquellos, para quienes pensamos las mejoras en salud, educación, los proyectos de inclusión, se nos presentan como víctimas inermes de todas las violencias, de todos los abusos.
Cuidarlos y protegerlos tanto  en la guerra como en la paz es honrarlos y  debiera comprometernos a todos.
Revista nº 20. Año 2014