Lo cotidiano también es memoria

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Noela-y-Silvia. Cartas para ellos

Entrevista a Noela Fernández Bidegain y Silvia Maresca Lacondeguy, autoras del libro “Cartas para Ellos. Intercambio epistolar del Fondo de Solidaridad de la CNT en los años de la dictadura”, presentado en el mes de junio. Fragmentos de cartas de familiares de presas y presos políticos que respondían a las ayudas económicas enviadas por la CNT en el exterior. 

En un esfuerzo coordinado y conjunto el pasado 22 de junio se presentó el libro “Cartas para Ellos” en el local del PIT-CNT. Jorge Voituret, miembro de la Asociación de Amigas y Amigos del Museo de la Memoria y de la Comisión de Fundadores y Militantes de la CNT, fue el coordinador de la edición y la publicación. Carlos Bouzas y Ana María Gorriarán fueron quienes compartieron el archivo de cartas gestado desde el exilio, que cuenta algunas de las tantas historias de resistencia y solidaridad creadas durante tiempos de dictadura. Noela Fernández Bidegain y Silvia Maresca Lacondeguy, fueron las archivólogas que ordenaron y seleccionaron los materiales que hoy pueden ser leídos en el libro.
Consultamos a las autoras sobre el proceso de construcción y el contenido del libro.

¿Cómo y cuándo se encuentran con las cartas? ¿Quiénes las escribían y a quiénes iban dirigidas?

Silvia Maresca Lacondeguy: en el 2015.

Noela Fernández Bidegain: en ese año estábamos las dos trabajando en el Museo de la Memoria (Mume), en el departamento educativo. Además nosotras somos archivólogas, para recibirnos hicimos el proyecto final que fue la organización del archivo del Mume. Cuando empezamos a trabajar en el departamento educativo también nos relacionábamos con el archivo. En el 2015 llega el préstamo del archivo por parte de la Asociación de Amigas y Amigos del Mume. Lo traen Carlos Bouzas y Ana María Gorriarán, que fueron los que le dieron forma. Nuestra función era organizarlo para el archivo.

S.M.L: en ese momento había una archivóloga de la Intendencia trabajando en el Mume, pero como el archivo era de la CNT en el exterior y justo el día que fueron a donarlo era de tarde y nosotras lo recibimos, nos pusimos a leerlo. Nos interesó el tema como archivólogas y como profesoras de historia. Entonces nosotras coordinamos con la archivóloga que trabajaba en el Mume, empezar a meterle mano.

N.F.B: cuando Carlos vino, (con Ana María) trajeron las cajas, nos contaron qué había ahí. Nos pusimos a conversar y nos contaron un montón de cosas.

S.M.L: Ahora vemos que hubiera sido una excelente entrevista si hubiéramos tenido un grabador. Pero nosotras no sabíamos que iban a venir, que iban a traer eso y nos iban a contar.

¿Cuál fue el trabajo previo, cómo se constituyó el archivo?

S.M.L: ellos estaban exiliados en España. Se forma en España el Coordinador de la CNT en el exterior. Entre todas las funciones y las actividades que cumplían, una de esas era ayudar a las familias de los presos y presas políticas acá en Uruguay. Él (Carlos Bouzas) es el encargado de coordinar esa actividad, el archivo lo va creando él y la esposa. Él era el delegado pero la importancia de su familia también hay que remarcarla, porque la esposa y las hijas también trabajaban.

N.F.B: la idea del Fondo de Solidaridad de la CNT en el exterior fue para ayudar económicamente a las familias de los presos políticos que necesitaban ayuda económica. Por ejemplo en aquel momento la mayoría de los presos políticos estaban en (el Penal de) Libertad, había que trasladarse hasta ahí. O en Paso de los Toros, en el caso de las mujeres presas. Había que ir hasta ahí, armar el paquete, estamos hablando de las décadas de los ´70, ´80, no es como ahora que te subís y llegás. En muchos casos quien quedaba detenida era la persona que sostenía económicamente a la familia. Había todo tipo de situaciones, entonces se buscó saber qué familiares de presos eran los que necesitaban más ayuda y a partir de ahí se elaboró una lista para enviar ayuda económica a esas familias. La familia después de recibir la ayuda, tenía que enviar una carta que ellos (la CNT), llamaban el `acuse de recibo´. La carta que iba a España era el documento que certificaba que esa ayuda económica había llegado a quien tenia que llegar. Esa carta es el documento que certifica que se envió tanto dinero a tal familia, entonces se fue constituyendo un archivo per se, se convirtió en una actividad administrativa.

 

S.M.L: nosotras solamente tenemos las cartas que las familias mandaban a España, hay otro conjunto de cartas que son las que la CNT mandaba a los familiares que las tienen -o capaz que no las tienen- las familias. Puede haber mucha gente que guardó sus cartas, algunas no, no sabemos.

N.F.B: ¿cómo es que se genera el envío de cartas?

Desde España no podían mandar una carta que diga “somos la CNT en el exilio que te estamos ayudando” sino esa carta no llegaba a destino. Entonces, consiguieron alrededor de doce nombres de españoles con sus direcciones respectivas. Escribían en nombre de ellos: Julián Reynoso, Pilar Rodriguez, Carpintero. Identidades reales que pidieron prestadas. Usando esos nombres escribían una carta a la familia del preso acá a Uruguay, venía la carta y un cheque.

 

En la carta decían cosas cotidianas: “¿cómo están? Acá estamos pasando una primavera preciosa, sabemos que están pasando situaciones acuciantes así que como nos está yendo bien les mandamos esta ayuda”, la idea era escribir con un lenguaje familiar. Pero la gente recibía eso y decía “quién me manda”, y las familias tenían que responder a esos nombres: Julián Reynoso, Pilar Rodriguez, pero no sabían quiénes eran. Las primeras cartas empiezan: no sé quién sos, no sé cómo vos sabes que estamos pasando esta situación, ¿qué amigos en común tenemos?. Hay una que dice “estuve mirando las fotos de una amiga que está en España a ver si puedo ubicar quién sos vos”. Eso influye en cómo se escribe una carta.

S.M.L: no las escribía solamente Bouzas, era un grupo de uruguayos que se juntaban cada tanto a escribir cartas.

N.F.B: las primeras respuestas desde acá eran muy escuetas. Algunos negaban la ayuda también: “no queremos, muchas gracias”, porque no sabían quién les mandaba, porque había miedo.

Pero también sucedió que como mandaban ayuda alrededor de cuatro veces al año, se empezó a generar un vínculo, entre los que enviaban las cartas de España y las familias que recibían acá. Un vínculo que fue creciendo con esa persona en realidad desconocida, sin saber que era la CNT. El tema es que ese vínculo iba creciendo y entonces las cartas de los familiares desde Uruguay empiezan a ser cada vez más ricas en todo lo que cuentan.

S.M.L: hubo gente que empezó a averiguar de quién venía la ayuda, pero otros que no. Entonces, al no saber, algunos mandaban regalos, fotos de los hijos, o artesanías. En un caso, había una carta desde España que contesta: “no es necesario que nos mandes nada”, porque mandar cosas implicaba gastar. “Por ser quien soy, tenemos el deber de ayudar a los compañeros que están presos”, es la primera carta en que dicen quiénes son.

N.F.B: después, en una carta que es igual para todos, en 1983, se dan a conocer. En realidad no dicen somos la CNT, hacen una carta que dice: “te mandamos el dinero en nombre del firmante. Lo que te pido es que prestes atención a sus iniciales”, y firmaban como “Carlos Nicolás Traverso”.

S.M.L: esa carta está toda, se puede leer toda. En algunos casos aparecen otras con otros nombres con las mismas iniciales: Carlos Natividad, Carlos Nicolás Torres. La que llegó casi a todo el mundo es Carlos Nicolás Traverso.

 

¿De qué tamaño es el archivo? No están todas las cartas en el libro.

S.M.L: no, no están todas. Nosotras, de hecho, sacamos solo fragmentos; porque la idea era presentar este archivo, que la gente supiera que esto estaba y que a quien le interesara pudiera ir a consultar.

N.F.B: este no es un libro de historia. Es un relevamiento archivístico sobre un conjunto documental específico. La idea es dar a conocer, en este caso, fragmentos de la fuente, porque hay leyes que protegen los datos personales, hay datos sensibles que no pueden ser públicos.

¿Hubo algún caso en el que las familias supieran quiénes le mandaban la ayuda realmente y hubiera algún tipo de clave en el intercambio de cartas?

S.M.L: en las primeras no. En las últimas comienza a haber algún tipo de guiño, desde 1983.

Ustedes reciben el archivo y ¿ahí comienza la idea del libro? ¿cómo surge?

S.M.L: nosotras empezamos a hacer un inventario para pasar a la archivóloga, el problema es que además del inventario empezamos a leer. Empezamos a sacar datos que nos pudieran servir para las visitas guiadas en el Museo y también para nuestras clases de historia. Nos hicimos un inventario a nuestra medida. Después empezamos a sacar fragmentos que nos pudieran servir para la visita guiada, incluso una de las cartas se expuso en el Museo, está en la Sala de Resistencia. Cuando nos quisimos acordar teníamos un montón de fragmentos de cartas. Entonces justamente con Jorge Voituret y Carlos Bouzas habíamos hablado de poder hacer algo con eso, que se supiera que el archivo estaba ahí, devino en esto naturalmente. Dijimos: nosotras podemos mostrar estos fragmentos.

¿Está disponible el archivo en el Mume? ¿Se puede visitar?

S.M.L: en este momento se está digitalizando. La idea es que pronto esté accesible al público. Hay que tomar en cuenta que considerando las leyes de protección de datos no todo el mundo podrá leer todas las cartas, pero la mayoría van a estar accesibles, algunas cartas específicas tienen datos sensibles y se restringen.

¿Cómo se sintieron ustedes en el proceso de realización?

N.F.B: fue súper enriquecedor. De aprendizaje de la condición humana. Se ven cosas muy buenas, y también cosas muy malas.

S.M.L: en el libro nosotras tratamos de rescatar los comentarios más positivos, pero también hay otros, que son los menos, pero que llaman la atención; qué puede sacar el dinero de las personas.

N.F.B:

las cartas están hechas desde la solidaridad, y de acompañarse en cierto modo. De lo importante que era sentirse acompañados, que era contar lo que les estaba pasando. Muchas veces son casi terapéuticas las cartas.

S.M.L: hay una carta que recuerdo ahora que decía: “no necesito más dinero pero sí me gustaría que me sigan escribiendo”.

N.F.B: entonces la mayoría de las cartas tenían ese estilo, cuando llegaban otras que no, como que chocaban.

S.M.L: también las cartas se deben entender en el contexto de situación que estaban viviendo las personas.

N.F.B: es memoria pura esto, te acerca a una parte del tiempo del país desde la cotidianeidad de la gente común y corriente. Podés leer miles de libros de historia pero hay lugares y rincones a los que no llegás si no es a través de una frase común y corriente, estas cartas tienen esa riqueza. Acá es: yo estuve, cómo lo viví, la emoción que sentí.

S.M.L:

La mayoría de las cartas son de mujeres, porque la mayoría de las personas a las que les llegó ayuda eran presos hombres, entonces quienes escribían en su mayoría eran las esposas o las madres. Cuando eran presas escriben los esposos, madres o padres. Pero por el número, se va generando que las que escribían más eran mujeres.

¿Cuál es el aporte a la historia que creen que puede tener el libro?

N.F.B: hay fuentes, el historiador trabaja con eso. Nosotras no podemos salirnos de nuestro rol de profesoras de historia. Muchos de esos fragmentos de cartas que aparecen son insumos para dar una clase. Cuando nosotras pensamos cómo íbamos a organizar esta información que teníamos, lo hicimos como si organizáramos una clase. Son cartas que son difíciles de encontrar, porque no fueron escritas por personas que estuvieron presas, o que eran militantes políticos o sindicalistas, en su mayoría. Algunos tenían actividad política, pero no todos. Capaz que lo que más aporta es que es un tipo de fuente más difícil de encontrar, son las voces menos conocidas.

 

Participaron de la edición “Cartas para Ellos”: Comisión de Fundadores y Militantes de la CNT (Pit-Cnt), Instituto Cuesta Duarte (Pit-Cnt), Museo de la Memoria, Asociación de Amigas y Amigos del Museo de la Memoria. Auspicia: Ministerio de Educación y Cultura.

El libro puede conseguirse en la Tienda del Museo de la Memoria y en el PIT-CNT

 

Entrevista y contenidos: Romina Verrua